7 reglas de oro para mantener el peso
No tires por la borda todos tus esfuerzos ahora que por fin has adelgazado. El mantenimiento es tan importante como la dieta. Te damos claves muy sencillas para que no vuelvas a coger ni un gramo.
De nada te va a servir haber seguido al pie de la letra una dieta y haber perdido el peso que querías si luego no sigues unas pautas de mantenimiento. Normalmente el endocrino o el nutricionista te proporcionarán, una vez terminada esta dieta, unas normas para mantenerte. Éstas tienen que ver, sobre todo, con un cambio permanente de tus hábitos alimenticios.
Pero existen algunas normas que pueden servirte para mantenerte siempre en tu peso, incluso aunque no hayas hecho una dieta. No te costará nada seguirlas, te acostumbrarás enseguida a estos pequeños cambios de hábitos y estarás encantada con los resultados.
Regla 1: no te saltes el desayuno
Es, sin duda, la comida más importante del día, ya que es la encargada de poner tu cuerpo en funcionamiento. Cuando desayunas empiezas a quemar calorías desde primera hora de la mañana, llenas tu cuerpo de energía para enfrentar el día y evitas llegar a la comida con un hambre excesiva. No. A la bollería industrial, supone demasiadas calorías y grasas saturadas que tu cuerpo tal vez no pueda eliminar en todo el día. Sí. Al pan, sobre todo integral, con grasas saludables como el aceite de oliva. También te recomendamos aumentar la ración de proteínas en el desayuno (1 huevo, queso, fiambre bajo en grasa), ya que te proporcionarán mucha energía y pocas calorías.
Regla 2: no te saltes comidas
Si no quieres ralentizar el ritmo de tu metabolismo, no dejes de comer, sólo conseguirás marearte, tener mal aliento y hacer que tu cuerpo acumule calorías a modo de reserva en previsión de posibles carestías. Es más, no dudes en tomar un tentempié sano entre horas (fruta, un yogur, pavo, frutos secos) si vas a tardar muchas horas en hacer la siguiente comida o tienes hambre. Un tentempié ligero pero suficiente para calmar tu hambre, te ayudará a mantener la maquinaria de tu metabolismo en marcha. No. Distancies las ingestas más de cinco horas. Sí. A los pequeños tentempiés cuando tengas hambre, ¡no sufras!
Regla 3: cuidado con la cena
Es la comida que más te engorda, sobre todo si te vas a la cama sin haber hecho la digestión. Para controlar mejor lo que comes procura no saltarte ninguna comida, no puedes compensar en la cena todo lo que has dejado de comer durante el día. Deja los alimentos más calóricos y pesados para el desayuno el almuerzo, en la cena son ideales las verduras, el pescado, las tortillas ligeras; que primen las proteínas frente a los hidratos, de digestión más lenta. Reduce o suprime la ración de pan. No. A los guisos pesados o la fast food, te engordará más que en ningún otro momento del día. Sí. A las sopas, cremas de verduras y ensaladas con una porción de proteínas sanas (huevo, atún, frutos secos, queso).
Regla 4: fuera copas
Aunque comas poco, el alcohol puede ser el causante de que no bajes de peso o lo recuperes rápidamente aunque hayas hecho dieta. ¿Qué tú no bebes? Y la cervecita del aperitivo, el vinito de la comida o la cena, el cóctel de la salida del jueves… Si no renuncias a las copas los fines de semana, ten claro que tu cuerpo tendrá que hacer un gran esfuerzo para liminar tantas calorías extra y que, seguramente, no conseguirá quemarlas todas a no ser que te pases la noche bailando sin parar. ¿El resultado? Calorías vacías que se acumulan en forma de grasas en las partes más problemáticas de tu cuerpo. No. A las bebidas alcohólicas de alta graduación. Sí. A la cerveza sin alcohol y a una copa de vino de vez en cuando.
Regla 5: la ley de la compensación
No te tortures si te comes algo que te apetecía muchísimo pero que es muy calórico, o si has hecho una comida demasiado pesada. La clave está en compensarlo en la siguiente comida. Es mucho mejor que aguantarte las ganas o pasar hambre, comerás sin control cuando no puedas aguantar más. Esto puedes aplicarlo también a los fines de semana, cuando sales a cenar, estás más relajada y te apetece darte algún capricho; compénsalo luego comiendo sano entre semana. No. Te prohíbas ningún alimento, tómalo en raciones moderadas y compensa en la siguiente comida. Sí. A las cenas a base de fruta o un caldito tras un día de comidas copiosas.
Regla 6: 100% natural
Procura que los alimentos que ingieras sean lo más naturales posibles. Los congelados, precocinados y muy elaborados contienen azúcares y grasas añadidas que te añaden calorías extra aunque pienses que estás comiendo poco. Lo ideal es que sepas lo que comas y lo cocines tú misma. Incluye en tu dieta todas las verduras y frutas frescas que puedas, son los alimentos más sanos y menos calóricos que hay; además, proporcionan nutrientes de alta calidad. No. A los snaks de la máquina de tu oficina, a las pizzas congeladas o los zumos envasados. Sí. A los alimentos biológicos, libres de sustancias añadidas.
Regla 7: ejercicio diario
Es tu mayor aliado para mantener el peso. Fácil, barato y súper sano. Además de que te permitirá comer sin tener que contar las calorías. Una pequeña sesión de ejercicio diario supondrá un empujón impresionante para tu metabolismo y te ayudará a quemar las grasas acumuladas. El ejercicio es como un seguro de vida para tu línea. Ni siquiera hace falta que vayas a un gimnasio, puedes cubrir tu dosis diaria de ejercicio caminando o utilizando el transporte público en lugar del coche. No. A tumbarse después de cada comida o nada más llegar a casa después del trabajo. Sí. A ir al gym tres veces en semana, dar un paseo después de cenar y cambiar el coche por la bici o el metro.
Si te gusto este post, considera dejar tu comentario o suscribete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.

Comentarios
Ningun comentario.
Deja tu comentario