Las alergias en primavera

Las alergias en primaveraCon la llegada de la primavera el polen se convierte en un calvario para millones de personas. Según los especialistas, cada vez son más quienes desarrollan alergias. Te contamos las causas y las soluciones.

Comienza la primavera y quienes sufren alergias miran el pronóstico del Centro Coordinador Nacional de la Red Española de Aerobiología como si del tiempo se tratase.

Aunque la alergia parezca una enfermedad simplemente molesta, puede llegar a dificultar de forma importante la vida de quien la padece, ya que los síntomas hacen que nuestro rendimiento disminuya y afecte en nuestro trabajo, estudios o vida normal. Por eso es bueno diagnosticarla cuanto antes y proceder al tratamiento adecuado.

Si los meses de octubre, noviembre y diciembre han sido lluviosos la primavera será dura para los alérgicos. En cambio, si llueve en mayo y junio les beneficiará porque el agua ayuda a limpiar el aire de pólenes.

¿Por qué tenemos alergia?

La alergia es una reacción exagerada del organismo ante una sustancia que percibe como nociva. En ocasiones, los agentes que son considerados dañinos para el organismo no son peligrosos, pero así es como lo percibe el sistema inmunitario.

Esta enfermedad tiene una fuerte carga genética. Existen una serie de factores hereditarios que condicionan una predisposición a padecerla, aunque la persona tiene que entrar en contacto con la partícula para sufrir la alergia.

Cerca de un 80% de los hijos de padres polínicos tienen tendencia a padecer esta enfermedad. Suele afectar desde la infancia, reincide cada primavera, y suele remitir a partir de los cuarenta años. Las sustancias que pueden provocar este tipo de alergias son muchas, aunque las más frecuentes son el polen, algunos alimentos, medicamentos, etc.

Alergia al polen

En primavera se producen más reacciones alérgicas debido a que muchas plantas producen polen que es esparcido a la atmósfera. En los países desarrollados se estima que un 15% de la población sufre este tipo de alergia. El polen es reconocido por el cuerpo como una sustancia enemiga a la que hay que destruir, al igual que hace con las bacterias o los virus.

En 1966 se descubrió que la responsable de la reacción del sistema inmunológico ante el polen era la inmunoglobulina E. Hasta ese momento, sólo se conocía la existencia de otros tipos de inmunoglobulinas, la G, M, A y D.

Gracias a este descubrimiento se identificó lo que le sucedía a estos pacientes cuando entraban en contacto con el polen. Se detecto en ellos altas concentraciones de anticuerpos IgE (inmunoglobulinas E) dirigidos contra las glicoproteínas que se encuentran en el interior de los granos del polen.

  Las inmunoglobulinas E se unen a las glicoproteínas del polen y liberan unas sustancias, la histamina es una de ellas, que producen las reacciones en el organismo que dan lugar a los síntomas que caracterizan la alergia.

Las plantas que suelen producir alergia son las que se polinizan por el aire. En España, los responsables del mayor número de alergias por polinización son los árboles como el roble, el olmo, el plátano o el olivo y, en verano, hierbas como la grama dulce (gramíneas) o malezas como el cardo.

La alergia al polen produce rinitis estacional. Los síntomas varían de un paciente a otro aunque, por lo general, se caracterizan por picores e irritación de ojos, nariz, paladar y faringe. Algunas personas padecen síntomas más graves: cefaleas, irritabilidad, depresión, insomnio, estornudos, lagrimeo y dificultad para respirar.

Cuando estos síntomas aparecen repetidamente cada año con el comienzo de la primavera, lo más probable es que se padezca esta enfermedad. En ese caso se debe acudir al médico para que realice un diagnóstico definitivo.

Pruebas de la alergia 

Si sufres los síntomas descritos cada año con el comienzo de la primavera, lo más probable es que padezcas esta enfermedad. En este caso debes acudir al médico para que te realice un diagnóstico definitivo.

Tras examinarte y conocer tu historial médico y antecedentes familiares, el especialista puede realizarte una serie de pruebas como el test cutáneo.

Esta prueba alérgica cutánea consiste en aplicar una serie de sustancias conocidas que suelen producir alergias. Se inyectan mediante una lanceta a unos pocos milímetros por debajo de la piel. Cada sustancia se inocula por separado para poder observar cuál de ellas es la que produce la reacción alérgica. Tras pasar 15-20 minutos se observa la piel para ver qué zona enrojece.

La analítica de sangre sirve para determinar la presencia de anticuerpos específicos frente a ese alérgeno.

Cuando se trata de otras sustancias, alimentos o medicamentos, habrá que someter al paciente a una inducción a la reacción bajo control médico.

Tratamiento médico
Una vez identificados los factores que provocan la alergia, hay que tratar de evitarlos. Si con esto no se consigue nada, bien porque sea insuficiente o bien porque no se pueda evitar o disminuir el contacto, el médico puede administrar un tratamiento farmacológico. Otra opción sería la vacuna contra la alergia.

Los medicamentos que se utilizan para tratar estas alergias son los antihistamínicos, que se toman por vía oral. También hay colirios y gotas. Pero estos fármacos no curan la enfermedad, sino que alivian los síntomas, disminuyen los estornudos y el lagrimeo. En cualquier caso, deben ser recetados por el médico a la dosis adecuada para cada paciente.

Otro tipo de medicamentos son los corticoides, que se administran por vía tópica o a través de una inyección.

La vacuna puede resultar eficaz en muchas personas. Consiste en aplicar pequeñas cantidades del alergeno durante un período de tiempo. Estas inyecciones reducen la cantidad de anticuerpos IgE en la sangre.

La vacuna consigue en muchas personas que, pasado un tiempo, su organismo deje de reconocer esa sustancia como un agente dañino y, por lo tanto, no se produzca la reacción alérgica.

Otros tipos de alergia

Existen otros tipos de alergias que se producen con relativa frecuencia, como las alergias a los medicamentos, a los ácaros, a algunos alimentos, a epitelios de animales o a materiales como el látex.

Alergia alimentaria

  Se produce cuando el sistema inmune reacciona ante una determinada proteína de un alimento, fabricando histamina y otras sustancias químicas responsables de los síntomas de la alergia: urticaria, eccema, inflamación de labios, manos, pies, shock, y dermatitis atópica. Los alimentos que más alergias provocan son los que más se consumen; en España, el pescado, los cefalópodos y el marisco. En los últimos años ha aumentado la alergia al kiwi. El melocotón produce alergia estacional. El alimento que provoca el mayor número de alergias es el cacahuete (presente en muchos aceites, helados o bollos). No existe ningún medicamento para prevenir las alergias alimentarias, lo único que podemos hacer es eliminar los alimentos de nuestra dieta.

Alergia a los ácaros del polvo

  Los ácaros son parásitos microscópicos que viven en el polvo de las casas. Se desarrollan únicamente bajo a una temperatura media de 25º y una humedad de un 85%. Los síntomas son muy parecidos a los de la alergia al polen: picor, estornudos, tos, y, en ocasiones, dificultad para respirar.

Alergia a los medicamentos

  Hay muchos medicamentos que pueden producir alergia, pero esto dependerá de cada persona. Los síntomas suelen ser erupciones, enrojecimiento de la piel, hinchazón de labios y párpados, y dificultad respiratoria. La reacción más peligrosa se denomina reacción anafiláctica, que consiste en que la persona, en pocos minutos, siente un intenso picor en cuero cabelludo, palmas y plantas, con enrojecimiento generalizado de la piel, dificultad para respirar, hipotensión y pérdida de conocimiento.

Seccion: Enfermedades
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